09.03.20

Este No Es El Momento Para Debilitar Al Banco Interamericano De Desarrollo

Patrick Leahy

           George Shultz           

Robert Zoellick

Carla Hills

Septiembre 12-13 los accionistas del Banco Interamericano de Desarrollo han programado la elección del próximo presidente del Banco. Esta decisión tendrá consecuencias de amplio alcance para el Banco y para las millones de personas que el mismo sirve. Nos unimos a esos que creen que hay razones convincentes para que los accionistas tomen la decisión prudente de posponer  la elección hasta el año que viene.

Cada uno de nuestros países tiene interés en el enorme papel que desempeña el BID para abordar los desafíos clave al desarrollo social y económico de Latinoamérica y el Caribe—la pobreza y la desigualdad generalizadas, la corrupción desenfrenada, los sistemas de justicia débiles, las pandillas violentas y los narcotraficantes, el cambio climático, y los millones de refugiados, entre otros. Estos problemas abrumadores son agravados por la pandemia del COVID y la crisis económica resultante, lo cual tendrá grandes ramificaciones para la estabilidad social, económica, ambiental y política de la región por varios años. Estos problemas sólo se podrán resolver si trabajamos juntos, por lo que debemos preocuparnos por quién dirige una institución que jugará un papel relevante en el futuro de la región.

La administración Trump ha nominado a Mauricio Claver-Carone para ser el próximo presidente del BID, y varios gobiernos han anunciado su apoyo a la nominación. Varios otros han expresado su oposición. Algunos han anunciado que tal vez boicoteen el voto para prevenir alcanzar un quórum. Hay otros candidatos y gobiernos que todavía no han expresado su preferencia. Estas opiniones marcadamente divergentes por sí solas deberían hacer reflexionar sobre esta decisión.

El Sr. Claver-Carone es un funcionario de nombramiento político en la Casa Blanca del Presidente Trump cuya nominación controversial rompería con una tradición de larga data de que un latinoamericano se desempeñe como  presidente del BID. Varios antiguos jefes de estado han cuestionado la legitimidad de una presidencia Claver-Carone ya que estaría contradicción con un compromiso político explícito que data de la fundación del Banco hace 61 años, que estableció el BID en Washington con un presidente latinoamericano- un compromiso que ha demostrado su valor en innumerables maneras para la institución y sus accionistas. Ellos sabiamente han llamado a retrasar el voto para permitir tiempo para continuar considerando y discutiendo las implicaciones de un cambio estructural tan fundamental. Además, independientemente de quien ocupe la Casa Blanca el año que viene, hay muchos latinoamericanos- mujeres y hombres- que tienen la experiencia y el temperamento para sobresalir como el próximo presidente del BID y que gozarían del apoyo bipartidista en Washington.

También es preocupante que el Sr. Claver-Carone supuestamente ha prometido ocupar el puesto número dos en el BID-  un puesto que siempre ocupa un ciudadano estadounidense- con un brasileño, después de que ese gobierno se convirtiera en el primero en respaldar su candidatura. Esta no es la manera en que deben tomarse decisiones tan importantes. Romper con esta tradición tendría serias ramificaciones para los Estados Unidos más allá de los próximo cinco años.

Elegir al Sr. Claver-Carone para un mandato de cinco años, apenas unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses desencadenaría una crisis institucional inmediata en el BID y pondría en peligro el apoyo de EE. UU. al Banco, independientemente de quien gane la elección presidencial de EE. UU., en el mismo momento en que el Banco busca un aumento de capital. Una presidencia de Biden podría desencadenar un esfuerzo para sustituir a Claver-Carone, lo que causaría más caos y distracción en el BID y para sus accionistas en un momento cuando debería enfocar toda su atención a responder a las crisis de la región.  

Es importante notar que las personas de las Américas- desde los pequeños países del Caribe hasta las grandes economías del sur y el norte- se han unido en el pasado para superar los problemas regionales y ayudarse los unos a los otros a alcanzar su potencial. El BID ha jugado un rol central en el intercambio de experiencias y la catalización de la acción cooperativa, así como a través del  financiamiento, recurriendo tanto al sector  público como al privado. Desde sus orígenes en la Administración Eisenhower, el BID y sus miembros se han esforzado por la colaboración en vez de la dominación, y esta fórmula será especialmente importante en siglo XXI, mientras las Américas compiten en una economía global. Una presidencia del BID iniciada en medio de una seria controversia limitaría al potencial único del Banco. La necesidad de un liderazgo estable del BID que pueda generar  consenso nunca ha sido tan grande.

En vez de cambiar la estructura fundamental del BID por medio de un voto sobre su próximo presidente en medio de la crisis del COVID, los accionistas deberían esperar unos meses y comparar las implicaciones de largo plazo de abandonar una tradición sólidamente establecida. Solo después de esto nos deberíamos unir para respaldar a un candidato de la región con la visión, la credibilidad, el temperamento y las habilidades para trazar un mejor futuro para la gente de Latinoamérica y el Caribe.

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Patrick Leahy es Vicepresidente del Comité de Apropiaciones del Senado de EE. UU. 

 

George Shultz fue Secretario de Estado de los EE. UU.

 

Robert Zoellick fue presidente del Banco Mundial

 

Carla Hills fue Representante de Comercio de los EE. UU.