06.26.20

Declaración del Senator Patrick Leahy Sobre El Banco Interamericano de Desarrollo

. . . . Declaración del Senator Patrick Leahy Sobre El Banco Interamericano de Desarrollo

Sr. LEAHY. Según reportes de prensa, la administración del presidente Trump planea nominar a Mauricio Claver-Carone para ser el próximo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). También, según tengo entendido, un númerode países latinoamericanos ya han expresado su apoyo a esta nominación. 

Como alguien que ha apoyado al BID por décadas, incluyendo cuando se propusieron enmiendas para eliminar o reducir la contribución de los Estados Unidos, es importante tener en cuenta que esta nominación podría poner en peligro el apoyo y la cooperación de los Estados Unidos con el BID. Además, si el Departamento del Tesoro de los EE. UU. y otros países contribuyentes del BID creen que este candidato ayudará a generar apoyo en el Comité de Asignaciones del Senado de EE. UU., del cual soy vicepresidente, para un aumento de capital para el Banco, el Sr. Claver-Carone es el candidato equivocado para alcanzar este objetivo.

Esta nominación rompe con una tradición de 60 años según la cual un latinoamericano debe ocupar la presidencia del BID y un ciudadano estadounidense la vicepresidencia ejecutiva. Esta tradición existe por un motivo. El Banco es una institución que trabaja para mejorar las condiciones de vida de millones de personas en Latinoamérica y el Caribe, y sin una razón convincente para hacer lo contrario, debería seguir siendo dirigido por una persona de la región a la cual sirve. Hay varios latinoamericanos que están capacitados para ejercer el puesto y recibirían el apoyo de los EE. UU. 

Estoy decepcionado, pero no sorprendido, que el Departamento del Tesoro bajo el presidente Trump nominara a un candidato tan controversial como el Sr. Claver-Carone. Como director superior de Asuntos del Hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, el Sr. Claver-Carone ha sido el arquitecto principal de las políticas más ideológicas del Presidente Trump hacia Latinoamérica – políticas que no han cumplido sus metas. De hecho, estas políticas ineficaces han entorpecido la resolución de conflictos con gobiernos con los que no estamos de acuerdo, y han complicado las relaciones con nuestros amigos y aliados.

El concepto del Sr. Claver-Carone sobre la diplomaciafrecuentemente consiste en amonestar e imponer sanciones, que para Latinoamérica a menudo significa sanciones unilaterales que han aislado a los EE. UU., envalentonado a los que deberían ser castigados por ellas, y dañado a las personas en los países que queremos ayudar. Aunque hay situaciones en las que sanciones bien diseñadas son justificadas, el Sr. Claver-Carone piensa que imponer sanciones más Fuertes – en vez de corregir las ya existentes – es la solución correcta, aún cuando es obvio que las sanciones no han funcionado. Esta mentalidad hacia los problemas regionales es completamente incompatible con el BID, cuyos países contribuyentes tradicionalmente han apoyadoa A la institución, en parte, por su larga historia dándole prioridad a las principals necesidades de la región. Un estadounidense polarizante al frente del BID pudiera intensificar las divisiones, debilitar el apoyo de los países contribuyentes, y afectaR la habilidad del Banco de cumplir con su misión en nombre de las personas a las que debe servir.

También me preocupa que la presidencia del Sr. Claver-Carone en el BID pondría al Banco en una trayectoria de conflicto con su mayor país contribuyente, los EE. UU., si el vicepresidente Biden es elegido presidente en noviembre. La elección del Sr. Claver-Carone para un mandato de cinco años, a penas unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses, y su impopularidad con algunos miembros del Congreso, no serían buen augurio para el apoyo de los EE. UU. hacia el Banco en los próximos años.

Por estas razones, insto a la junta de gobernantes del BID a que consideren cuidadosamente la dimensión de los desafíos económicos, de salud pública y políticos, entre otros, que Latinoamérica está afrontando, y las implicaciones de la elección del Sr. Claver-Carone poco antes de las elecciones presidenciales estadounidenses. Estos desafíos han sidoenormemente agravados por la pandemia del COVID-19, lo cual tendrá ramificaciones severas en la estabilidad social, económica, y política de la región en los próximos años.

Hoy más que nunca, es evidente la necesidad de un liderazgo estable en el BID, el cual pueda forjar consenso durante este tiempo de incertidumbre regional.

Solicito el consentimiento unánime para que el artículo que fue publicado en el periódico The Economist sobre la nominación de Claver-Carone sea publicado en el registro del Congreso de los EE. UU.

 


The Economist

A gringo takeover bid for the Inter-American Development Bank

The United States breaks a gentlemen’s agreement

 

June 20th 2020

Since it was founded in 1959, the Inter-American Development Bank (idb) has had just four presidents: a Chilean, a Mexican, a Uruguayan and, since 2005, Luis Alberto Moreno, a Colombian. Under the gentlemen’s agreement by which it was founded, Latin America has the presidency and a small majority of the capital while the United States has the number-two job and some informal vetoes over how the bank is run. The idb has not been free of the faults of such institutions, such as bureaucracy and a degree of cronyism, but it has played an important role in the region. It lends around $12bn a year for infrastructure, health, education and so on, does some useful research and advises governments. It has also been a channel of communication between the two halves of the Americas.

Donald Trump doesn’t believe in gentlemen’s agreements, and his administration this week broke this one. The Treasury Department named Mauricio Claver-Carone, the top official for Latin America at the National Security Council (nsc), as its candidate to replace Mr Moreno, who is due to step down in September. Mr Claver-Carone, a Cuban-American, is technically qualified for the post. He has been an adviser to the Treasury and a representative to the imf, and was involved in the Trump administration’s initiatives on development finance. He has told interlocutors that he would serve only one term at the idb, would bring fresh ideas and would be better placed than a Latin American to get the Treasury’s crucial support for a capital increase that would give the bank resources to mitigate the covid-19 slump in the region. These are things that many in Latin America might welcome.

But Mr Claver-Carone is a controversial choice, and not just because his nomination breaks with tradition. At the nsc he has been the chief architect of Mr Trump’s Venezuela policy, which has failed in its aim of getting rid of the dictatorship of Nicolás Maduro. “He’s a guy who comes with very Miami-type baggage, adversarial to Cuba and Venezuela and representing a conservative alliance,” says a Latin American diplomat. “He would bring ideology directly into the bank.” Mr Claver-Carone walked out of the inauguration of Argentina’s president, Alberto Fernández, in December because of the presence of a Venezuelan minister. Many who have dealt with him describe him as arrogant and confrontational.

Given the Trump administration’s cold war against China, Mr Claver-Carone’s appointment as head of the idb might force Latin America to choose between the two countries, which the region is reluctant to do. Although China is granting fewer loans to Latin America than it did recently, it remains one of the region’s most important trade partners. The Trump administration was furious with Mr Moreno for agreeing to hold the bank’s annual meeting in China in 2019 (though in the event it was delayed and moved to Ecuador because of a row over who represented Venezuela). Mr Claver-Carone has his own animus against Mr Moreno, who vetoed his appointment as the bank’s vice-president.

For Latin America the loss of the idb presidency would be a big diplomatic defeat, reflecting the region’s weakness and ideological division. Its leaders are a generally unimpressive bunch. They have failed to unite behind a candidate of their own. Diplomats expected the job to go either to Brazil or to Argentina. Jair Bolsonaro’s government in Brazil informally canvassed support for Rodrigo Xavier, an experienced banker. Argentina’s putative candidate, Gustavo Béliz, is a competent former idb official, but its centre-left government has few allies in the region. Brazil looks likely to back Mr Claver-Carone, mainly because Mr Bolsonaro has aligned himself closely with Mr Trump. Other smaller countries may, too, because they are desperate for money.

The new president must secure a double majority, of countries representing 50% of the idb’s shares (the United States has 30% and Brazil 11%) and separately of the 28 members in the Americas. That may yet be a problem for Mr Claver-Carone.

The biggest reason to oppose his nomination is that he represents a polarising administration that may well lose an election in November, making him “the earliest lame duck in history”, as a South American official puts it. The sensible course would be to extend Mr Moreno’s term until next year, both to give time for other candidates to emerge and to see whether Mr Claver-Carone really represents the United States.

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